2 de Octubre de 1968, para quien nada sabe

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1968, para quien nada sabe

TLATELOLCO

 

1. A fines de julio de 1968, alumnos de una preparatoria particular incorporada a la UNAM, la Isaac Ochoterena, y de la Vocacional 5, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), jugaban futbol en la plaza de la Ciudadela cuando se liaron a golpes como es frecuente en esos casos.

2. Llegaron los granaderos y, en vez de limitarse a separar a los liosos, arremetieron a golpes contra ellos. Los alumnos de la Vocacional corrieron a su escuela. En un acto de evidente exceso, los granaderos los persiguieron hasta el interior. Allí, sin poder distinguir peleoneros de no peleoneros, golpearon a quien se les puso enfrente, incluidos maestros y maestras que protestaban por la agresión o simplemente se asomaban de su salón de clases a indagar el motivo del ruido y de los gritos.

3. El Politécnico organizó una manifestación en protesta por la agresión que había dejado varios lesionados. Fecha para realizarla: 26 de julio. Convocaba la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, afiliada al PRI y uno de los muchos afluentes que proveía de cuadros jóvenes a ese partido, por entonces indistinguible del gobierno. Exigía castigo de los jefes responsables e indemnización a los golpeados. Dos demandas.

4. La izquierda universitaria organizó, como cada año, una manifestación para celebrar el 26 de julio, aniversario de la revolución cubana.

5. Ambas manifestaciones, con rutas diversas, confluyeron hacia la avenida Juárez y allí fueron apaleadas concienzudamente por la policía para dispersarlas.

6. Durante varios días se dieron enfrentamientos entre la policía y los alumnos de las escuelas ubicadas en el centro de la ciudad. Hubo más lesionados y detenidos. Los alumnos de la Preparatoria Uno, entonces en San Ildefonso, a un costado del Palacio Nacional, cerraron su escuela y se declararon en huelga. Exigían lo mismo: indemnización a los golpeados, juicio a los responsables y liberación de los detenidos. Tres demandas.

7. Para terminar las escaramuzas callejeras, el Ejército rodeó la Preparatoria Uno, y por la noche derribó la puerta con un disparo de bazuca. La fotografía con el soldado rodilla al suelo y bazuca al hombro asombró urbi et orbi.

8. Al día siguiente, el rector de la UNAM, Javier Barrios Sierra, colocó en la explanada de la Rectoría la bandera a media asta en muestra de duelo por el acto del Ejército. Encabezó luego la primera manifestación de protesta. El presidente de la República, Gustavo Díaz Ordaz, consideró el primer acto un reto y el segundo una ofensa inadmisible. El conflicto dejó así de ser estudiantil e incluyó a las autoridades universitarias. Las del Politécnico permanecieron en silencio.

9. Toda la UNAM y el Politécnico se declararon en huelga exigiendo castigo a los culpables de las agresiones, indemnización de las víctimas y liberación de los detenidos en esos días: tres demandas sencillas. El gobierno jamás respondió. O respondió con nuevas agresiones, verbales, en la Cámara de Diputados, contra el rector Barrios Sierra.

10. Dos alumnos de cada escuela en huelga integraron un órgano directivo llamado Consejo Nacional de Huelga (CNH).

El CNH redactó un pliego con las siguientes demandas:

1. Libertad a los presos políticos, por entonces de tres oleadas:
a) los estudiantes apresados en los primeros enfrentamientos, exigencia unánime.
b) La izquierda universitaria añadió a los dos dirigentes ferrocarrileros, Demetrio Vallejo y Valentín Campa, presos desde 1959; y
c) detenidos de 1966 y 67 que se preparaban en actividades guerrilleras, aunque no habían combatido. El periodista Víctor Rico Galán era el más conocido.
2. Derogación de los artículos 145 y 145 bis del Código Penal Federal (que definían el delito de disolución social).
3. Desaparición del Cuerpo de Granaderos.
4. Destitución de los jefes policíacos responsables de las diversas agresiones.
5. Indemnización a los familiares de los muertos y heridos, y
6. Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios responsables.
Heridos había. Pero de muertos no teníamos nombres. Suponíamos que en los diversos enfrentamientos, pero sobre todo, con el empleo de la bazuca, los debía haber.

Impusimos una condición inamovible para tratar las demandas con el gobierno: diálogo público. Nunca lo definimos en términos objetivos: cuándo un diálogo con las autoridades lo podíamos considerar público. Eso, en la práctica, nos cerró a los pocos y débiles intentos de acercamiento por parte de diversos funcionarios del gobierno: no eran públicos, y punto final.

11. Durante agosto y septiembre el conflicto se propagó a casi todas las universidades públicas del país y a muchas universidades y escuelas privadas.

12. El conflicto se acentuó con la ocupación de la UNAM y del Politécnico por parte del Ejército durante septiembre. El 30 de septiembre, el Ejército entregó la Ciudad Universitaria.

13. Esa misma tarde se reunió, en la Facultad de Ciencias, cuanto delegado del CNH supo la noticia y se atrevió a llegar. Quizás un ciento. Allí acordamos buscar a los faltantes para una reunión más amplia el 1 de octubre, en el mismo lugar, y convocar a un mitin en la plaza de Tlatelolco el 2 de octubre.

14. En esa misma reunión de un CNH escaso nos informaron las autoridades universitarias que, por fin, el presidente de la República había nombrado a dos representantes para comenzar el diálogo que resolvería el conflicto. Aceptamos y nombramos a tres representantes por el CNH que, estaban advertidos, no irían a negociar el pliego, sino a establecer las condiciones en que se iba a celebrar el diálogo público.

15. Ambas partes se reunieron en casa del rector Javier Barros Sierra la mañana del 2 de octubre, y acordaron una nueva reunión, al día siguiente, 3 de octubre, en la Casa del Lago, dependencia de la UNAM en el bosque de Chapultepec.

16. La tarde del 2 de octubre, el mitin de Tlatelolco fue masacrado por el Ejército y muchos de los dirigentes detenidos.

Luis González de Alba

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Author: fisgonpoliticojal

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